INÍCIO

30 outubro 2021

CAPITALISMO CANIBAL

CAPITALISMO CANIBAL 

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Nancy Fraser: "Hay una crisis generalizada, del planeta, de la humanidad, de los lazos políticos"

En una conversación pandémica, mediada por la distancia y facilitada por la comunicación virtual, la teórica crítica Nancy Fraser, feminista y marxista no ortodoxa, expuso su visión sobre la crisis general del sistema en que vivimos a nivel global y su idea de una alternativa contrahegemónica en la alianza entre las luchas por la emancipación, feministas, antirracistas, Lgbtiq+, entre otras, y por la "protección social" -más ancladas en la cuestión de clase, que podrían derivar en un "populismo de izquierda" que pueda poner un límite a la voracidad canibal del capitalismo actual. Una mirada lúcida y entusiasta que abre horizontes cuando todo parece estar cerrado.




Diálogo com a intelectual americana que descreveu esta fase do capitalismo como "canibal"

Nancy Fraser: “Há uma crise geral, do planeta, da humanidade, dos laços políticos”

Em uma conversa pandêmica, mediada pela distância e facilitada pela comunicação virtual, a teórica crítica Nancy Fraser, feminista e marxista não ortodoxa, apresentou sua visão da crise geral do sistema em que vivemos globalmente e sua ideia de um alternativa contra-hegemônica. na aliança entre as lutas pela emancipação, feministas, anti-racistas, Lgbtiq +, entre outras, e pela "proteção social", mais ancorada na questão de classe, que poderia levar a um "populismo de esquerda "isso poderia estabelecer um limite para a voracidade canibal do capitalismo atual. Um olhar lúcido e entusiasmado que abre horizontes quando tudo parece fechado.


Como una puesta en escena perfecta de las transformaciones a las que nos adaptamos durante la pandemia global de Covid-19, Nancy Fraser, la teórica crítica y profesora de Filosofía y Política en la New School for Social Research de Nueva York, “estuvo” en el Centro Cultural Kirchner el 22 de octubre a través de una pantalla gigante. Sólo se pudo ver su rostro pero su amabilidad y generosidad para pensar en conjunto a pesar de las distancias estuvo bien presente. 

Esta intelectual lúcida y crítica del capitalismo, al que ya había descripto en “crisis general” en su libro Contrahegemonía ya (Siglo XXI, 2019), marxista no ortodoxa y feminista tiene, la capacidad no sólo de analizar la sociedad sino también de abrir puntos de fuga, líneas de acción que permitan abrir un horizonte que las condiciones sanitarias del último tiempo parecen cerrar en desencanto. Nacida en Baltimore apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, Fraser vivió la segregación racial, participó de los movimientos antibélicos y militó el feminismo cuyas preguntas son motor de su trabajo. Feliz de estar viva en esta época, según sus propias palabras, “la más interesante desde los años ‘60”, Fraser dialogó, en el marco del Proyecto Ballena, con Marta Dillon -periodista de este diario- y Micaela Cuesta -socióloga y doctora en Ciencias Sociales (UBA)-, para ofrecer diagnósticos y proyecciones para que esta crisis sistémica del capitalismo pueda convertirse en oportunidad para organizar una vida más justa, más vivible, en y con la Tierra. Lo que sigue es la transcripción de esa conversación pandémica en la que pueden haberse extrañado los cuerpos pero no las ideas.

MARTA DILLON: Usted en "Contra hegemonía ya” exponía una crisis general del capitalismo, una crisis ecológica, de reproducción, ligada también al racismo expropiador, política y económica. Todo esto que usted describe, en la pandemia quedó expuesto de una manera exponencial. Sin embargo, contra esa crisis usted ve una posibilidad de agencia en la alianza entre movimientos sociales que luchan tanto por la emancipación y el reconocimiento como por la “protección social”, según su definición. ¿Cómo queda esta idea de contrahegemonía después de la pandemia? ¿cómo quedan las fuerzas de los activismos con la sobrecarga de los cuerpos que efectivamente estuvieron sosteniendo la vida en común durante la pandemia?

NANCY FRASER: Quiero subrayar exactamente lo que dijiste: la crisis del COVID-19 lo único que hizo fue, de una manera casi perversa, revelar un montón de cosas que quizás no eran tan visibles en décadas anteriores, pero que en cierta forma se unieron para revelarse. Se revelaron todas las disfunciones, las injusticias, las crisis, las dificultades. Hay una crisis absolutamente generalizada, una crisis del planeta, una crisis de la humanidad y sí, una crisis de los lazos políticos. Yo creo que lo que hizo justamente la pandemia, es ayudarnos a reubicar nuestras reflexiones. Nuestras reflexiones sobre la injusticia, nuestras reflexiones sobre la irracionalidad del mundo. Pero sobre todo nos ayudó a reubicarlas en un marco más amplio. Yo quiero que quede claro que no alcanza con decir que la pandemia expuso la importancia de la reproducción social, la importancia de las estructuras de género, la importancia de las disparidades raciales que existían, ni tampoco justamente la exposición racializada a la infección y a la muerte. No alcanza, hay que ir un paso más. Porque todo está basado en el sistema social existente, en mi punto de vista del capitalismo, todo surge de ahí. Esa es la raíz de todos estos problemas y el capitalismo es el que causó el virus en primer lugar. Por la destrucción del planeta, por la deforestación, por la emisión de gases de efecto invernadero que generan el calentamiento global. Entonces todo esto está causado por el capitalismo. El capitalismo hizo que los murciélagos estuvieran en contacto con los pangolines y los pangolines con nosotros. Que fue como se terminó transmitiendo el virus a los humanos. Al mismo tiempo que sucede esto, estamos hablando de cuarenta años de neoliberalismo. Cuarenta años de neoliberalismo que debilitaron las capacidades públicas para controlar la pandemia, que justamente ese mismo neoliberalismo creó. Y que se negaron a prevenir una enorme cantidad de muertes. Sin embargo, el neoliberalismo al mismo tiempo presiona a los Estados a desinvertir. A desinvertir en estructuras de salud pública, a privatizar todas las cadenas de suministro y ponerlas en manos de las megacorporaciones. Megacorporaciones que tienen cero intereses en el bien común, el bien público y que solamente buscan la ganancia. Esto se ve claramente reflejado en la negativa a transferir las patentes y la tecnología para las vacunas.


El sistema entonces, el capitalismo, creó el virus, socava las capacidades de lidiar con una crisis como la de la pandemia y, obviamente, la crisis de las actividades de cuidado, que con los confinamientos y las cuarentenas recayeron en las casas de las personas y sobre todo en las manos de las mujeres. Todas las tareas de reproducción social en manos de las mujeres y en poblaciones racionalizadas, y también en aquellas personas pobres que se vieron aún más afectadas por las muertes y la exposición al virus.

Yo creo que la pandemia es una lección perfecta de teoría social, digamos, de todas las teorías sociales que hemos desarrollado se ven de manera perfecta gracias a la pandemia. Vemos todas las dimensiones de la irracionalidad, todas las dimensiones de la injusticia que existe.


M.D: Pero entonces ¿Qué se hace dentro de la práctica política? ¿Y qué sería el activismo post pandemia?

N. F.: Yo dudo en utilizar la palabra post pandemia. Todavía me parece que no hay un post. Creo que tenemos que, más que nada, hablar de activismo durante la pandemia. No queda claro si todavía ha terminado y me parece que no todas las personas, por supuesto, enfrentan los mismos riesgos. Pero me parece que el punto de partida común, para un activismo, debe ser que siempre se vea bajo la lente de que la crisis es del sistema en su totalidad. No es una crisis ecológica, no es una crisis social, no es una crisis racial. No son crisis solas, aisladas o desconectadas. Es todo parte del mismo sistema que está en crisis. Obviamente, diferentes personas tendrán diferentes inquietudes, algunas van a considerar puntos más existenciales y otros no los consideran tan importantes, pero todas las luchas tienen que verse desde esta lente de la crisis más global del capitalismo. Y así es como se genera esta contra hegemonía, este contrasentido común, estas contra tendencias. Con la capacidad de realmente imaginar una alternativa contra hegemónica.


M.D: Creo que los feminismos, por lo menos en el sur, tienen esa capacidad de narrar y de activar en un sentido amplio. De narrar las inequidades económicas y disputarlas, por ejemplo, a través de la herramienta de la huelga feminista que también tuvo la capacidad de interconectar diversas luchas, no sólo de reconocimiento o de Justicia, también de distribución del trabajo y la riqueza. La pregunta es ¿cómo, en este momento en que las fronteras entre el norte global y el sur global se hicieron también sanitarias, más visibles y fuertes, podemos dialogar entre los activismos y las luchas sociales entre norte y sur sin caer en diálogos colonialistas?

N. F: Estoy totalmente de acuerdo en esta división que existe entre los feminismos del sur global y del norte, absolutamente, y creo que, de hecho, los feminismos del sur están muchísimo más adelantados, porque tienen esta historia de colonialismo y de post imperialismo sobre sus espaldas, así que sin duda están mucho más adelantados. Me parece que, en el sur global, las mujeres han, no solamente tenido que soportar los daños a causa de su género, sino que está como todo agrupado también con daños producidos por su clase social, por su situación de, por ejemplo, campesinas o campesinos, por ser personas racializadas. Entonces llevan esta historia sobre sus espaldas y juntos generan esa fortaleza de los feminismos del sur global. Yo desde Estados Unidos, puedo decir que conozco esta especie de feminismo aprobado por los medios de comunicación masiva, como estos feminismos, progresistas y liberales de Estados Unidos. Que son algunos de los feminismos del norte. Que yo creo que deberían aprender, tienen mucho que aprender de los feminismos del sur, y esto está claramente explicado en mi libro "Feminismo para el 99% no para el 1%". Se les pide mucho a los feminismos, sí. Además, con respecto a lo de si se les pide demasiado a los feminismos en el sur, creo que sí, pero que esas demandas de ser capaces de conectar con todos los sectores están planteadas también a los ecologistas radicales, al Movimiento Black Live Matter, a los sindicatos. Yo les pido lo mismo y me parece que sí, que es mucho, que es muy difícil, pero creo que no nos queda alternativa como movimiento y si no vamos muertos.


MICAELA CUESTA: Quisiera aprovechar también esta reflexión en torno a la pandemia, de cara al saldo que la pandemia deja. Pienso en decrecimiento económico, aumento de la pobreza y, al menos en Argentina, de reñida negociación de la deuda. Frente a esta coyuntura actual se vuelve a hablar, de la posibilidad de la implementación de la renta básica universal o del salario universal. Hay quienes sostienen que así se daría una solución extensa a una masa cada vez mayor de empobrecidos. Pero también quienes creen que implementarla sin discutir el origen de la riqueza o la fuente de financiación de esa misma renta sería hacerle el juego al capital, para decirlo rápido. Un segundo modo de ese dilema sería entre quienes creen que supondría un reconocimiento a los trabajadores precarizados y quienes creen que implementar el salario básico universal supondría precarizar aún más. ¿Cómo se podría imaginar una salida o una alternativa a este dilema?


N.F: Creo que lo importante es que la discusión sobre el salario universal tiene que estar dentro de una discusión más amplia. Y si lo que queremos construir es una alianza contrahegemónica más amplia, tenemos que siempre pensar en esta perspectiva, saber que el problema está en el sistema. Se hablaba en una época de “reformas no reformistas”. André Gorz hablaba de las reformas no reformistas. Es decir, son reformas que abren puertas. Esas son las reformas que queremos. Que abren puertas a condiciones materiales para después demandar mejores condiciones. Para mí ese es el marco, al menos para evaluar el salario básico universal. En Estados Unidos se están dando discusiones similares, pero me parece muy importante hablar de en qué contextos se llevan a cabo esas discusiones. Eso me parece lo más importante. ¿Están en el marco de otras reformas o están aisladas? porque si son discusiones muy aisladas, el cambio no va a ser realmente radical, y va a terminar funcionando como un subsidio a los salarios bajos simplemente. Entonces va a perpetuar, probablemente, los salarios bajos. Tiene que funcionar como puerta. También depende de qué impuestos se está sacando ese dinero para llevar a cabo la renta básica universal. Si se está distribuyendo entre la clase trabajadora, entre los que ganan un poquito y les dan a los que ganan menos, o si realmente está viniendo de un impuesto a la riqueza. Es completamente diferente en la discusión. Y también si esa renta básica es generosa, digamos ¿es una renta suficiente para que esa persona pueda demandar mejores condiciones o solamente funciona como un subsidio? Vos me preguntabas cuál es la alternativa a este dilema. La alternativa son los bienes públicos, los bienes comunes. La gente no debería salir a comprar con esa renta básica un seguro médico o un alojamiento o una casa. Ahí se tiene que cambiar la discusión. En Estados Unidos, quizás no se está hablando tanto de renta básica, sino de, por ejemplo, la licencia por ma/paternidad. Los bienes públicos son para mí la lente, o sea, la solución ante la cual hay que ver esto. En Argentina, no lo sé específicamente, pero creo que en general lo que tiene que haber es una transición a un nuevo sistema social, donde se cubran estas necesidades básicas, y ante lo cual la solución son estos bienes públicos. 

M.C: La pandemia nos imposibilitó en un montón de cuestiones, pero sí habilitó la continuidad de cierta "normalidad" en virtud de esta posibilidad de plataformización de la vida. O sea, todo ocurre y pasa por las plataformas. Desde modos de trabajo, de consumo, modos de reclamo, modos de organización. ¿Cómo se reconfigura la esfera pública, una de las instituciones más caras a la democracia, en el contexto de esta digitalización de la comunicación? 

N.F: Es una pregunta difícil pero muy interesante. Yo primero debo admitir que no uso redes sociales, soy una de esas extrañas que no usan nada de redes sociales, pero me parece que lo importante aquí es distinguir las posibilidades de estas plataformas. Y qué posibilidades tendrían estas plataformas en otra sociedad. Creo que tendrían un rol completamente diferente si viviéramos en una sociedad diferente. Hay un libro que me gusta mucho de Shoshana Zuboff "Capitalismo de vigilancia". En este libro habla de cómo las plataformas obviamente utilizan todo con fines lucrativos y esas plataformas son utilizadas por las corporaciones para solamente aumentar el precio de sus acciones y generar más ganancias. Nosotros pensamos que nos estamos comunicando y nos estamos comunicando, pero a la vez pasa otra cosa. Mientras nos comunicamos, Apple, Facebook y Google están uniéndose para que esa comunicación les genere ganancias. Y por eso crean estos algoritmos que alimentan, no solamente en nuestros hábitos de compra, sino también nuestras preferencias políticas.Imagínense una situación donde los algoritmos no estuvieran al servicio de la ganancia. Sería un panorama completamente distinto ¿no? Además, hay que pensar en qué marco económico político se están dando estas redes sociales, digamos en qué marco económico político operan. En el ataque al Capitolio, sin dudas, tuvo un rol fundamental el tema de las redes sociales, pero también podemos decir que las redes sociales tuvieron un rol muy positivo en las imágenes que mostraban a Derek Chauvin apretando su rodilla contra el cuello de George Floyd, lo cual disparó todos los movimientos anti raciales en Estados Unidos y le dio nuevas fuerzas al movimiento Black Lives Matter. O sea, que en realidad va para ambos lados. El punto que quiero decir aquí es que no se puede rediseñar la esfera pública si los medios están controlados por gente que lo único que busca es generar ganancias.

M.D: Dentro de esta posible contra hegemonía, de estas alianzas entre movimientos antirracistas, feministas y sindicatos, como mencionó antes. ¿Cómo entra la tierra en tanto no recurso, sino, como un agente más en esta crisis? ¿Es una variable que entra dentro de este imaginario de un populismo de izquierda que usted menciona? 

N.F: Bueno, hay dos partes importantes de esta respuesta, en primer lugar, el tema de la tierra. La tierra es la matriz, es la base de todo, es lo que nos da aire, agua, comida, energía, materia prima, todo lo que se necesita, o sea que no hay nada más fundamental en realidad. El sistema social en el que estamos viviendo, el capitalismo, incentiva a las corporaciones a tomar lo que gusten, a cero costos de manera rápida, de manera barata, a tomar lo que quieran, a tomar la tierra, los minerales, el agua y no tener ninguna responsabilidad de reponer y de reparar lo que dañan. Cuando hablamos de la destrucción del planeta yo no creo que esto está causado por los humanos en general, ni tampoco me gusta hablar del Antropoceno. Yo creo que el monstruo acá, el malo de la película es el capitalismo, sin duda, no es la humanidad en general. La tierra como componente de una coalición política en base a tu pregunta, yo diría que simplemente hay como una miríada de grupos, de partidos, de movimientos que se ocupan de distintas cosas, pero que convergen en este punto. Son indígenas, quizás, contra la generación de gasoductos en sus tierras. Son los feminismos contra la deforestación, por ejemplo, son los movimientos ecológicos contra la pesca ilegal que atenta contra sus medios de subsistencia. Son este tipo de movimientos que convergen. Yo creo que también están esas personas que hacen como un marketing del clima y que en realidad lo único que hacen es favorecer a las corporaciones aún con políticas de des carbonización. Eso me parece que es un camino sin salida, sin duda. Entonces, cuando yo hablo de una contra hegemonía, hablo de corrientes políticas combinadas con feminismo, sindicatos, movimientos campesinos, movimientos anticoloniales, movimientos anti raciales. Que obviamente demandan una mayor importancia otorgada a la reproducción social y en las actividades de cuidado, combinados con los movimientos políticos que protegen la tierra. Es la forma en que yo pienso en una contra hegemonía.

M.D: ¿Y cómo describiría este populismo de izquierda, estaría dentro o fuera del capitalismo? ¿Hay un futuro por fuera del capitalismo? 

N. F: Los populismos de izquierda, para mí no deberían constituir un punto final. Yo al menos los veo como una etapa de transición hacia otra cosa. Creo que la crisis actual no solamente es una crisis estructural, sino que es una crisis de la hegemonía en general. Lo que sucede es que las personas empiezan a perder confianza en los partidos políticos establecidos. Empiezan a pensar como por fuera del orden normal, empiezan a pensar en alternativas y muchas veces lamentablemente gravitan hacia opciones muy nefastas como populismos de derechas, populismos autoritarios o lo que podemos llamar proto fascismo. Por suerte, los populismos de izquierda también son como una respuesta, una alternativa a esto. Una alternativa sin duda mejor, pero imperfecta. Me parece que les falta a los populismos de izquierda una visión de sociedad alternativa. Me parece que aceptan demasiado el marco nacional establecido y pierden la dimensión global que podrían tener. Mi esperanza es que los populismos de izquierda se transformen en un punto de entrada para gente que está harta, pero que decida entrar a través de ese punto y pensar otra alternativa. La pregunta clave acá me parece que es el nivel de participación y el proceso de aprendizaje que puede emprender una persona que se vuelca hacia un populismo de izquierda. Empezar un proceso de aprendizaje para enfrentar al verdadero enemigo que es el capitalismo, sí permite eso, entonces me parecen que son una solución. 

Ahora me parece que hay países donde se abandona el concepto de socialismo, o se está abandonando, y yo la verdad que creo aún hoy que el socialismo continúa siendo un término y una concepción muy positiva. En Estados Unidos hay como una revitalización de este concepto, que nunca hubiera podido predecir, increíble, pero está cobrando un nuevo prestigio nuevamente. Y por suerte el concepto de socialismo no está tan afectado como el de comunismo, porque hubo un movimiento anticomunista tan fuerte en Estados Unidos que comunismo no es una palabra muy utilizada. Pero más allá del término que se utilice, el populismo de izquierda, como respuesta espontánea, me parece que está bien, que abre posibilidades, y que tiene potencial. Pero creo que los populismos de izquierda van a necesitar un poco de ayuda, probablemente de marxistas no ortodoxos y de feministaspara poder quizás consolidarse mejor.

M.D: Usted también habló que para conseguir esta contra hegemonía habría que sumar a esos ciudadanos y ciudadanas que pendulan entre votar a opciones más democráticas y generar estos líderes populistas de derecha. ¿Con qué lenguaje se habla a quién vota a Bolsonaro o a Trump, o a estos libertarios que aparecieron muy fuertemente durante la pandemia con los discursos anti vacuna o anti-medidas de aislamiento, etc.? 

N.F: Bueno, en primer lugar, me cuesta mucho controlar mi rabia cuando hablo con un antivacunas, pero bueno, cuando saco lo mejor de mí y trato de superar esa rabia y ese enojo que me genera el movimiento anti vacunas, trato de entender. Por ejemplo, los votantes de Trump o una gran mayoría de los votantes de Trump tienen quejas idóneas que mal interpretan. Culpan a la gente incorrecta, se enfocan en el punto equivocado, pero hay una queja genuina detrás de todo eso. Entonces, como punto de partida, creo que primero se debe validar el hecho de que nuestro sistema los daña. Y tratar de mostrar una alternativa o simplemente echar luz en aquellos que son realmente los enemigos y que los enemigos no son los musulmanes, no son los afroamericanos, no son los trabajadores migrantes. Sino que los enemigos son Pfizer y Facebook. Pero me parece importante también mencionar que se deben evitar las guerras culturales. Las guerras culturales no llevan a nada, y creo que lo que hay que intentar es justamente hablarles como si realmente consideramos posible que se pasen de bando. Por lo menos hablar desde esa perspectiva. No siempre es posible y puede generar frustraciones, pero se debe pensar desde esa perspectiva.

M.D: Me gustaría saber si usted ve alguna oportunidad en esta agudización de la crisis, o por lo menos en este develamiento de la gran crisis general que trajo la pandemia ¿Será que finalmente algo puede cambiar?

 

N.F: Absolutamente, estoy totalmente de acuerdo en que hay una oportunidad. Sin duda, me parece que hay muchísimas reformas importantes que surgen con la crisis. De hecho, es lo que siempre ha pasado, las reformas más importantes en la historia surgen una crisis, de gente que se cansa de la mierda de la humanidad. Y entonces va para adelante. Creo que existen oportunidades, justamente que surgen dentro de contextos. Estamos viendo muchísimo activismo, muchísimo surgimiento de los activismos, aún en el contexto pandémico, donde esto podía ser peligroso. Obviamente hay que tratar de evitar la desconexión de estos movimientos, la fragmentación en los diferentes espacios, que son cosas que pueden suceder en estos contextos. Pero a eso es a lo que se apunta y para mí, si bien da miedo a veces pensar en el contexto, yo creo que estos son los tiempos más interesantes que se han vivido en la humanidad desde los años 60, así que estoy muy contenta de estar viva en esta época. 










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Essa semana, vamos falar sobre Nancy Fraser, feminismo e justiça social!


Nancy Fraser é uma teórica crítica feminista norte-americana que, ao longo das últimas décadas, realizou importantes contribuições em debates sobre reconhecimento, políticas afirmativas, democracia, justiça e feminismo. Essas contribuições fizeram dela uma das principais teóricas da segunda onda do feminismo nos Estados Unidos. 


Fraser nasceu em Baltimore no ano de 1947, concluiu sua graduação em filosofia em 1969 no Bryn Mawr College, uma faculdade privada exclusiva para mulheres, e defendeu seu doutorado em 1980 na City University of New York (CUNY). Desde 1995, é professora de filosofia e política na New School for Social Research. 


Pra ler mais sobre essa mulher incrível, tem um link aqui falando um pouquinho da vida e das contribuições científicas dela! Clica aqui! Nancy Fraser e o Feminismo 


Mas vamos para o que interessa, certo? Falamos sobre o mercado de trabalho e a inserção da mulher nele e eu chego só falando de uma mulher em específico, sem falar do mercado? Calma, vem comigo!


Como já falamos anteriormente por aqui, existem dificuldades expressivas enfrentadas pelas mulheres trabalhadoras, como preconceito, discriminação e estereótipos. Em conjunto com o que já foi falado, vamos acrescentar e ressaltar a relevância do alcance da justiça social, nos termos propostos pela filósofa norte-americana Nancy Fraser, por meio da promoção do trabalho decente e de acordo com os conceitos da Organização Internacional do Trabalho (OIT) (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


No campo da Psicologia Social, o conceito de sexismo institucionalizado define que ele opera em toda a estrutura da sociedade de modo estereotipado para a percepção das diferenças de gênero. Uma das formas evidentes dessa expressão do fenômeno da estereotipagem é a divisão sexual do trabalho, que separa as atividades laborativas entre masculinas e femininas – o que já falamos aqui! Olha como tudo se encaixa! (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Às mulheres, caberiam trabalhos que, mesmo sendo produtivos, estão relacionados à maternidade e outros típicos do “mundo feminino”, como atividades domésticas – funções estas consideradas um “trabalho invisível”, em razão de ser altamente desvalorizado. Nessa perspectiva, as mulheres são responsáveis, de uma maneira geral, pelos trabalhos mais precários e pior remunerados, quando comparados aos trabalhos dos homens. Vale ressaltar que, embora a participação feminina no mercado de trabalho seja bastante expressiva, a diferença salarial em desfavor das mulheres também prevalece – e, de novo, já falamos disso! Fraser afirma que a diferença salarial está amparada, essencialmente, em uma divisão sexual do trabalho pelo viés machista, que valoriza estereótipos e discriminações, eximindo os homens de uma participação igualitária no trabalho doméstico (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Nancy Fraser, em sua teoria da justiça social, disserta sobre a compreensão do processo de construção da autonomia – em seus aspectos econômicos, culturais e políticos – via participação igualitária no âmbito socioeconômico, uma vez que a autonomia pressupõe o reconhecimento, por parte das mulheres, de pertencimento ao grupo, à coletividade, à sociedade como um todo. Portanto, a autonomia está relacionada à capacidade e oportunidade de tomada de decisões independente, mulheres ocupando posições importantes, fomentando discussões e debates importantes. Destaca-se que o conceito de feminismo comumente empregado visa essa noção de liberdade, o reconhecimento da opressão realizada e a ação coletiva das mulheres para geração de mudança (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Então como a gente muda isso? Com ajuda mundial, é claro! Com o apoio de “alguém” que já falamos hoje!


O conceito de trabalho decente, formulado em 1999 pela OIT, diz respeito à promoção de oportunidades para o exercício de um “trabalho adequadamente remunerado, exercido em condições de liberdade, equidade e segurança, capaz de garantir uma vida digna” (BARZOTTO, 2010, p. 1). A partir disso, a ideia de trabalho decente vem atrelada aos preceitos de justiça social – que foi proposto por quem? NANCY FRASER! (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Dentro das convenções fundamentais que integram a Declaração da OIT sobre os Princípios e Direitos Fundamentais no Trabalho, destacam-se as de número 100, que propõe a igualdade de remuneração e de benefícios entre homens e mulheres, por trabalho de igual valor; e a de número 111, que sugere uma política nacional que elimine toda discriminação em matéria de emprego, formação profissional e condições de trabalho por motivos de sexo, dentre outros critérios, e promoção da igualdade de oportunidades e de tratamento (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Tá, mas e no Brasil, o que tem sido realizado em conjunto com a teoria proposta pela Nancy Fraser e a Convenção da OIT acerca do trabalho decente?  


Em busca da justiça social proposta pela Fraser, citaremos o momento de destaque do nosso país no relatório denominado “Progresso das Mulheres no Mundo 2015-2016: Transformar as economias para realizar os direitos”, publicado em 2015 pela ONU Mulheres (clica que você vai pro site deles!). Nesse documento, o Brasil é reconhecido pela criação do trabalho decente para as mulheres, investimentos em programas sociais e políticas públicas, favorecendo uma maior participação feminina na vida social e econômica do país. De acordo com o conteúdo do relatório, as decisões políticas fomentaram possibilidades para o empoderamento feminino e uma maior igualdade de direitos entre homens e mulheres (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Dentre os diferentes programas sociais direcionados às mulheres, destacaremos Casa da Mulher Brasileira, espaço onde são implantados serviços para atendimento das mulheres vítimas de violência, oferecendo assistência e atendimento policial, jurídico, psicológico, moradia temporária e encaminhamento para o mercado de trabalho, a fim de promover a autonomia financeira de cada uma delas (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015). No Brasil, infelizmente, o fenômeno da feminização da pobreza diz respeito, majoritariamente, às mulheres negras, o que confirma que as questões de gênero e raça estão intimamente interligadas na nossa cultura, fruto de um passado patriarcal e escravocrata (D’ÁVILA NETO e NAZARETH, 2005).


Sendo assim, partindo da ideia de que o trabalho é o melhor programa social a ser oferecido pelo Estado, entende-se que a garantia de acesso a ele deve ser primordial na elaboração de políticas públicas eficientes e eficazes. Dentre uma das formas de redistribuição econômica proposta por Nancy Fraser, está a reorganização do trabalho: essa medida provoca mudanças não apenas nos resultados, mas em toda a estrutura relativa ao exercício laboral, visando relações justas entre trabalhadores, empregadores e poder público, respeitando os direitos humanos e valorizando uma vida, cada vez mais repleta de dignidade (COLCERNIANI, D’AVILA NETO e CAVAS, 2015).


Espero que tenham gostado do tema dessa semana e que estejam aqui nos próximos 15 dias para lerem mais um texto sobre as mulheres, seu necessário reconhecimento, suas superações de barreiras diárias, suas lutas históricas e conquistas marcantes!




Bilbliografia




https://www.pagina12.com.ar/377603-nancy-fraser-hay-una-crisis-generalizada-del-planeta-de-la-h

https://www.pagina12.com.ar/suplementos/las12/29-10-2021














































29 outubro 2021

A TOLERÂNCIA COM O INTOLERÁVEL

A TOLERÂNCIA 
COM O 
INTOLERÁVEL 

Entrevista da jornalista Eleonora Lucena do Tutaméia TV

Eleonora Lucena esteve na Zero Hora, na Gazeta Mercantil, foi chefe de redação e diretora-executiva da Folha de S. Paulo. Há quatro anos, com o marido Rodolfo Lucena, mantém o excelente Tutaméia TV. Esta entrevista concedida à equipe do jornal de humor GRIFO fala da Tolerância com a intolerância do jornalismo com esses anos Bolsonaro. 

Eleonora Lucena

SCHRÖDER – Eleonora, chegamos ao limite? A Globo está sinalizando que o intolerável, pelo menos do ponto de vista comportamental, será barrado?

ELEONORA – Acho que não. A tolerância com o intolerável é o que marca esses anos de Bolsonaro. Não é possível esse comportamento tão acanhado, tão rebaixado da imprensa em relação a Bolsonaro. Primeiro, na campanha eleitoral. Muito pouco se falou desse personagem. Os eleitores brasileiros não tiveram condições de fazer uma avaliação de quem era esse sujeito. Ele não foi a debate nenhum, não se fez nenhuma grande matéria sobre milícias, não se fez nenhuma grande matéria sobre as “rachadinhas” e todo o seu esquema no Rio de Janeiro. Então, isso começou antes, começou na própria campanha eleitoral.

Bolsonaro foi um personagem tolerado, tratado (pelos meios de comunicação) no máximo como um sujeito estranho, esdrúxulo. Depois, não é possível que uma pessoa que cotidianamente ataca o jornalismo, ataca as liberdades, ataca tudo o que é da Humanidade seja tratado como mais um excêntrico. Não é. É um fascista. É uma pessoa à qual não deveria ter sido dado espaço. E a contestação que agora chega, está chegando muito tarde. A contestação deveria ter começado muito antes. Mesmo as ofensas que ele dirigiu a jornalistas no tal “cercadinho” são coisas impensáveis. Mas a imprensa tolerava, tolera ainda, pela função que ele exerce nas reformas neoliberais
Não houve e não há qualquer possibilidade de domesticar, pacificar o Bolsonaro. É um autoengano. O cara é um fascista, que deveria ter sido tratado como um fascista. Mas vamos lembrar que o Hitler também recebeu essa atitude condescendente, e até apoio, mesmo de jornais como The New York Times, até muito próximo do início da Segunda Guerra Mundial. A imprensa se aliou a Hitler, se aliou a Mussolini, assim como se aliou a Bolsonaro. Apesar dessas posições críticas em relação a ele, não há justificativa para aquele tratamento.

E esta droga de “narrativas” é uma visão que escamoteia os fatos, ajuda na disseminação das notícias falsas sem dizer que são mentiras. O jornalismo parece que entrou nessa conversa das “narrativas” e esqueceu que sua função principal é tratar dos fatos. E o fato é que Bolsonaro é um fascista que despreza e quer golpear a democracia, 24 horas por dia. Então ele não pode ser tratado da mesma forma que outros presidentes foram. Não pode. Ele é uma pessoa que deveria ter tido um olhar de atenção muitos graus acima. O que ele está tendo agora é muito pouco em relação ao que ele deveria ter recebido de crítica da mídia.

TARSO – Democracia é coisa que interessa somente à esquerda? O “discurso democrático” dos grandes meios de comunicação parece acontecer somente quando o governante não está na sua linha. Aí libera a Redação para cair de pau. Quando o interesse dos empresários da comunicação está rodando, não importa o modo como esse governante o está realizando. Os meios de comunicação não têm nenhum interesse real em democracia para todos.

ELEONORA – No limite, é isso que acontece. À direita, ao capitalismo monopolista, não interessa a democracia. Especialmente no Brasil. No limite, democracia não importa, desde que os negócios estejam fluindo. E não estou falando nem em negócios estratégicos, mas em negócios de curto prazo mesmo. Tem uma visão muito limitada ao curto prazo. Várias vezes, ficou muito claro, no mundo todo, que, para a direita, e especialmente para os fascistas que tiveram essa ascensão no Brasil, não interessa democracia. Por isso eles querem golpear a democracia o tempo todo e fugir do voto. Está ficando claro que, se as eleições acontecerem normalmente, eles vão perder. Eles estão vendo esse projeto desmoronar, não estão conseguindo um projeto alternativo para evitar seu embaraço de hoje e não enxergam alternativa fora de Bolsonaro. Dá para ver que, apesar de todo esse alegado interesse por democracia e apesar das críticas ao comportamento de Bolsonaro, não subiram o tom. Pelo contrário. A perspectiva de vitória da esquerda está provocando uma rearrumação na mídia. A não ser que consigam construir o que chamam de terceira via, com um candidato de direita que “saiba usar os talheres”, eles vão ter que se definir entre um lado e outro.

TARSO – E continuarão com ele. Isso bota um pouco de luz sobre a horrorosa dificuldade do capitalismo brasileiro. A possibilidade de eles próprios terem um projeto de país está reduzida a quase nada, não é? O tamanho do PIB do agronegócio dependente de decisões internacionais, o tamanho do PIB dos bancos com matriz internacional… Tira isso, sobram dois ou três caras daqui. Nem os Gerdau mais têm independência para propor um projeto de capitalismo que favoreça os locais. E o dinheiro da produção está em aplicações financeiras. Azar do goleiro!

ELEONORA – É, o capitalismo passou por essas transformações nas últimas décadas. As grandes empresas viraram aliadas das Finanças. Então a gente não tem mais os debates como os dos anos 40, 50 e depois com Simonsen [ o empresário industrial Robertoe Simonsen], o Gudin [Eugênio Gudin, ministro da Fazenda de Café Filho], num ambiente de disputa ideológica. Não tem. A Redemocratização teve empresários na linha de frente que se opuseram à ditadura. Teve lá o [José] Mindlin, o [Antônio] Hermínio de Morais, o [Olavo] Setúbal. Teve momentos no Brasil em que a burguesia se propôs a fazer alguma coisa. Naquela época, a indústria teve 35% do PIB, hoje tá perto dos 10%.

SCHRÖDER – Tu achas que a Lava Jato foi o tiro no coração das empresas nacionais?

ELEONORA – Sim, o alvo da Lava Jato foi o capital nacional, ainda incipiente em poucas áreas, a construção civil, também a Petrobras e tudo o que ela carregava. Foi muito claro o golpe às empresas que podiam fazer frente a algum projeto nacional. Mas o fato é que, mesmo essas empresas aí, não conseguiram construir uma visão de país. E hoje, curiosamente, o setor um pouco mais avançado do capitalismo brasileiro são os bancos. São os bancos, ou parte deles, que estão se contrapondo ou levantando alguma crítica ao Bolsonaro, enquanto a imensa maioria da Indústria está calada ou está apoiando Bolsonaro. A massa dos empresários está com Bolsonaro.

TARSO – E qual é a lógica dos bancos?

ELEONORA – Os bancos nacionais têm um dilema que é o mercado. Estão sempre sob a sombra da entrada do capital externo. Vários grupos estrangeiros entraram, alguns saíram. Temos bancos internacionais, mas o capital nacional ainda tem predominância no mercado financeiro. A população brasileira é um mercado excelente. Então, os bancos têm ainda alguma preocupação com o que está acontecendo aqui. Por conta de sua própria contabilidade interna, eles têm alguma preocupação com o desempenho do país. E são mais organizados, também. Mas mesmo entre os bancos as posições são diferentes. Itaú está de um lado, o Bradesco, de outro. O Bradesco está jantando com Bolsonaro, o Itaú não foi. Há incisões na burguesia, mas ainda de forma insuficiente para provocar um movimento de crítica ou de queda de Bolsonaro.

SCHUSTER – O jornalismo brasileiro perdeu espaço dentro das empresas de comunicação? Elas não conseguem mais dedicar muito espaço para o jornalismo. Tem mais espaço nas empresas jornalísticas médias e até pequenas. Carta Capital, Carta Maior, Intercept… Não te parece que tem uma grande incompatibilidade entre grandes empresas de comunicação e o jornalismo?

ELEONORA – Nesse movimento dos últimos 20 anos, as empresas jornalísticas começaram a investir em entretenimento. Tem uma grande empresa brasileira, que é a Globo, com ganhos em entretenimento que é outra escala de valores. Houve uma diversificação no sentido de investir em entretenimento, não em jornalismo. Encartes promocionais, pseudodebates que são anúncios disfarçados… Toda essa busca de faturamento através de outras áreas que não o jornalismo vai enfraquecendo o jornalismo nessas empresas. Ao mesmo tempo, o modelo de negócio está em xeque. Todas essas empresas, desde a Globo até o jornal local das cidades do interior, estão sendo esmagadas pelo Facebook, por todas essas megaempresas que abocanharam seu faturamento publicitário.

O faturamento publicitário hoje está no Google. Então, o modelo de negócios foi colocado em xeque. As empresas buscam esses subterfúgios e o jornalismo não está nas suas possibilidades de faturamento. Isso é muito ruim para o Brasil, para o público, porque a gente acaba não tendo investimentos na produção de jornalismo, na feitura de reportagens. As empresas estão numa situação muito ruim. Elas perderam credibilidade, investiram em outras áreas para buscar faturamento, estão perdendo dinheiro a rodo para esses conglomerados. Também acabaram não golpeando um governo que, de alguma maneira, deveria fazer esses megaconglomerados passarem por algum tipo de regulação, pagar imposto. Na Europa e em vários lugares, há uma preocupação em garantir que esses conglomerados respondam, de alguma maneira, à justiça do país. E não está acontecendo. A gente está na mão de vândalos. Esses caras são vândalos, que estão despejando as mentiras que bem entendem e ninguém os regulamenta, ninguém os controla — está ao deus-dará. E a empresa local não consegue fazer frente a eles. É muito pouco o que oferece em termos de jornalismo.

A imprensa no mundo todo está passando por isso e no Brasil mais ainda, porque a gente não tem empresas com visão nacional para enfrentar essa batalha. A gente está numa posição muito ruim para enfrentar essa mudança, que é inexorável e que vai exigir que a sociedade faça alguma coisa.

SCHRÖDER – Ao invés de reconhecer que esse modelo global de produção de jornalismo era o grande adversário do modelo nacional de mídia e jornalismo, as empresas brasileiras tentaram mimetizar. Numa espécie de suicídio planejado, incorporaram os serviços dessas grandes plataformas como se não fossem predadoras, como se fossem se transformar em sócios dos predadores. O grupo RBS deu um nome pomposo [GZH] ao que era, na verdade, um ajuntamento das redações de rádio, de jornal e de TV, numa tentativa de subsistência das mídias, mas que não reagia naquilo que podia, que era a produção de jornalismo. Reação estapafúrdia ou burra, por não conseguir identificar nessas grandes plataformas predadores vorazes e sem nenhum tipo de consciência ou compromisso com o país.

A Folha de S.Paulo nas Diretas Já, por exemplo, embora possamos condená-la em outros momentos, ali cumpriu um papel relevante. A Globo, no início da pandemia, foi importante. Mas são resquícios de reação e que em seguida são submetidos a esse arremedo de jornalismo, onde o entretenimento assume e o resto vai desaparecendo.

ELEONORA – Concordo. O problema foi subestimado, não compreenderam o que está acontecendo. São empresas que têm tradição de muitos anos, se acomodaram, talvez, mas o fato é que muita desinformação e muita mentira é o que está circulando no país. Teremos, no ano que vem, um momento crucial. Nos Estados Unidos, está sendo mostrado como o Facebook atuou na eleição presidencial. Essa busca pelo sensacionalismo, busca pela mentira mesmo, que dá cliques, é o que move essas empresas. Por mais que haja uma tentativa de colocar uma capa de credibilidade, o fato é que essas empresas — cuja maior parte de seus dirigentes tem uma visão de direita, para não dizer de extrema direita — estão impondo ao mundo uma lógica desagregadora, que é a de solapar o noticiário e solapar o debate público.

SCHRÖDER – A FIJ, Federação Internacional de Jornalistas, percebendo isso e também a descapitalização que o jornalismo sofreu no mundo diante dos lucros estupendos dessas grandes plataformas digitais, construiu uma ação global. E aqui no Brasil, a Fenaj está construindo dois projetos de lei, que é a taxação das grandes plataformas digitais e a criação de um fundo que reverta esse fluxo de dinheiro para estimular a produção de jornalismo, reconhecendo que o jornalismo é determinante para a democracia.

CACO – Hoje, não se sabe mais o que é verdade e o que é mentira. Hoje, fake news é o trivial simples. O filho do Bolsonaro, o 02 [Eduardo], foi aos Estados Unidos conversar com o Steve Bannon [estrategista do governo Trump e assessor da ultradireita mundial] para sediar nos Estados Unidos a emissão de fake news para interferir na eleição do ano que vem, já que o Lula é o favorito. O que preocupa é a desinformação.

ELEONORA – Esse é o grande desafio. A gente recebe toneladas de mentiras todo dia. Uma falha da esquerda, dos democratas, é que a gente não consegue fazer a produção da notícia. A maioria dos sites, dos serviços de jornalismo, basicamente cozinha o que é produzido pelos grandes jornais. Fazem às vezes coisas muito boas, mas não há a preocupação de produção independente. Com algumas exceções, não há diariamente uma produção jornalística confiável que se possa olhar e dizer “é isso que está acontecendo”. Tem muita opinião, mas quem está informando são as grandes empresas. Isso é um ponto importante.

Nós precisaríamos ter a preocupação de produzir a notícia originalmente. Antes de fazer o Tutaméia, a gente [Eleonora e Rodolfo Lucena] pensou nisso. Falamos com muitas pessoas aqui em São Paulo. A ideia era fazer o que chamamos na época de um “UOL de esquerda”, um “UOL democrático”. Seria um lugar onde se teria alguma produção, ainda que limitada, que seria uma vitrine das várias coisas que estão sendo produzidas. Há coisas muito bacanas sendo produzidas e precisaríamos ter um ponto de convergência na internet.

Uma questão que nos aflige muito é, a cada dia, ter informação sobre o que está acontecendo em Nova Iorque, o que está acontecendo na China, ou sobre uma manifestação aqui na avenida Paulista. Onde vamos buscar toda essa informação? É uma miríade de sites, de agências, você vai buscar na Globo, vai buscar na Folha, vai buscar no Estadão, no Valor Econômico… Mas seria possível haver uma certa consolidação dessas informações, especialmente produção de informações. Hoje se confunde muito propaganda com jornalismo. Fica uma zona cinzenta aí, com pouca preocupação com o rigor da informação. Antes de fazer o Tutaméia, conversamos muito aqui [sobre essa possível consolidação]. A ideia não foi para frente porque, evidentemente, isso também é uma discussão política. Enquanto não houver uma discussão sobre a necessidade de o jornalismo ser uma ferramenta de discussão política, isso não vai para frente.

Então a gente pensou em fazer alguma coisa que oferecesse uma leitura dos jornais, diariamente, mas achamos que isso não avançaria muito o debate, a gente também iria ficar cozinhando notícias daqui e dali. Então, aos poucos fomos fazendo um projeto que está calcado nas entrevistas. É menos importante nossa opinião do que ouvir pessoas. Volta e meia, a gente tem um programa diferente, acontece alguma coisa e a gente entra em cima para falar. Mas a nossa opinião sobre o que está acontecendo não é o mais importante. O que queremos é pegar alguma coisa que achamos relevante no dia a dia e colocar as entrevistas. Então fizemos esse formato, que era o que dava para duas pessoas. A gente faz notícia, a gente redige um resumo das entrevistas todo dia, a gente gosta de escrever.

Eu acho que essa ideia de ter uma construção coletiva deveria avançar. Mas só vai avançar se a gente tiver a percepção de que precisa colocar para o grande público uma visão do que está acontecendo, uma visão de mundo e se contrapor a essa avalanche que estamos vendo aí.

E acho que tem público para isso. Existe uma parcela da população brasileira que está órfã. Os grandes grupos abriram mão de uma parcela dos brasileiros e estão se concentrando em atender um grupo muito minoritário na sociedade. Então existe uma demanda por informação e essa informação está disponível, é importante, mas está fragmentada.

SCHRÖDER – Temos uma agressão, por parte da direita, e um certo abandono do jornalismo pelas empresas de comunicação, que o trocaram por entretenimento, por venda de queijos e vinhos, em nome de seus negócios. Mas aqui vai uma autocrítica, tu te apresentaste, e nós todos aqui também, como sendo de esquerda. No entanto, o jornalismo que tu fazes, como o que nós fazemos, com algum exceção, é jornalismo. Não é um “jornalismo de esquerda”, como se poderia imaginar. E, aliás, eu não sei se eu estaria disposto a fazer um jornalismo de esquerda ideologicamente pautado por uma visão de mundo e tal. E não sei se é esse tipo de jornalismo que está fazendo falta ao Brasil. E aí o problema não são só os ataques da direita [ao jornalismo]. É também um descuido e, inclusive, aversão de setores da esquerda ao jornalismo. A esquerda parece que flerta com a ideia de que o jornalismo bom é um jornalismo publicitário. Criaremos as condições de constituir um centro de pensamento que aposte no jornalismo, a despeito de ele corresponder aos desejos momentâneos, pontuais, eleitorais, inclusive, da esquerda?

ELEONORA – Até agora, a esquerda não tem tido essa visão. Confunde jornalismo com propaganda. Esse é um problema. Não há interesse em fomentar o jornalismo. Há interesse em fazer propaganda. Por isso, também, em todos esses anos de governos de esquerda, não houve nenhum projeto, não houve nada em relação ao jornalismo. Não houve estímulo a qualquer tipo de projeto que contestasse os grandes que estão aí. É uma percepção reduzida, tacanha, do “para que é o jornalismo”.

Há uma confusão sobre o que é jornalismo para boa parte da esquerda, dos partidos, inclusive. Para eles, o que interessa é a propaganda e não o jornalismo. Por isso não se construiu nenhum tipo de alternativa. Por isso a própria Empresa Brasileira de Comunicação, que era um projeto legal, demorou muito para acontecer. É sempre lembrado que havia uma visão de que, pelo fato de a esquerda estar no poder, as empresas, de certa maneira, apoiariam o governo. Houve essa ilusão e não houve nenhuma preocupação em fazer um projeto jornalístico. Só publicitário. Quem perdeu foi a população, que ficou sem informação, ficou na mão dessas empresas daqui ou lá de fora, que não prezam pela informação.

SCHRÖDER – Tu achas que a ausência de jornalismo é responsável, por exemplo, pela possibilidade do crescimento espantoso que o fundamentalismo teve no Brasil?

ELEONORA – Eu acho que é uma das explicações, sim. Tem um conjunto de fatores que nos levaram a isso. A falta de informação, a falta de jornalismo, é um deles. E toda a mentalidade que se formou nas últimas décadas de individualismo, de ataque à questão comunitária, do associativismo, ganhou espaço. A gente vê esses programas vespertinos… é um horror! Isso tudo foi cevando esse ambiente de ódio, de virulência, de desinformação e acabamos chegando a este desastre de agora.

TARSO – Temos plena ciência da necessidade de agrupar esse enorme esforço de um jornalismo crítico, que já é feito pela Tutaméia, pela Carta Capital, e inclusive por nós, no Grifo, mas não conseguimos dar o passo seguinte. Temos concordância sobre a necessidade da retomada do jornalismo. Vivemos essa tragédia, mas não conseguimos reunir o poder de convencimento necessário.

SCHRÖDER – O papel educador que a CPI teve foi o de conseguir trazer a verdade para as grandes redes.

LU – É impressionante o poder das redes sociais hoje. Quantas pessoas leem jornal hoje? Quantas pessoas ouvem rádio? Aquilo que chega no seu celular é o que elas têm como verdade.




SCHRÖDER – E lerão cada vez menos, Lu, porque, se não tem diferença nenhuma entre o que aparece no jornal e o que aparece na rede social, por que tu vais ler jornal?





NR: Entrevista publicada no Grifo nº 13, de 21/09/2021, edição comemorativa de um ano do Jornal de Humor. Clique aqui para ver. 




Bibliografia 

https://terapiapolitica.com.br/tolerancia-com-o-intoleravel/

https://www.scielo.br/j/nec/a/qn3hSHZzYJdr6tv9Xq44spG/?lang=pt&format=pdf

https://istoe.com.br/devemos-tolerar-o-intoleravel/

https://technewsbrasil.com.br/round-6-origem-da-boneca/






28 outubro 2021

ESTÉTICA

Beleza e Arte


Introdução

A beleza 


Tomas de Aquino identificou a beleza com o Bem. As coisas belas possuem três características ou condições fundamentais: 
a) Integridade ou perfeição (o inacabado ou fragmentário é feio); 
b) a proporção ou harmonia (a congruência das partes); 
c) a claridade ou luminosidade. Como em Santo Agostinho, a beleza perfeita identifica-se com Deus.

No Renascimento (séculos XV só em Itália, e XVI em toda a Europa), os artistas adquirem a dimensão de verdadeiros criadores. Os génios têm o poder de criar obras únicas, irrepetíveis. Começa a desenvolver-se uma concepção elitista da obra da obra de arte: a verdadeira arte é aquela que foi criada unicamente para o nosso deleite estético, e não possui qualquer utilidade. Entre as novas ideias estéticas que então se desenvolvem são de destacar as seguintes:

a ) Difusão de concepções relativistas sobre a beleza. O belo deixa de ser visto como algo em si, para ser encarado como algo que varia de país para país, ou conforme o estatuto social dos indivíduos. Surge o conceito de "gosto".

b) Difusão de uma concepção misteriosa da beleza, ligada à simbologia das formas geométricas e aos números, inspirada no pitagorismo e neoplatonismo.

c) Difusão de uma interpretação normativa da estética aristotélica. Estabelecem-se regras e padrões fixos para a produção e a apreciação da arte. 


Manuscrito de Las Huelgas  (1220), Iluminura do Comentário ao Apocalipse do Beatus de Liebana.








Artigo 

Teoria tomista da Beleza

Pe. Elílio de Faria Matos Júnior

O que pretendemos aqui é estabelecer, em última instância, o que define o belo. Trata-se, pois, de uma elucubração filosófica a respeito do conceito de belo. Assim, nosso objetivo é atingir uma noção que diga respeito ao belo enquanto tal ou que o caracterize a título exclusivo. É um empreendimento que procura atingir a essência do belo, isto é, aquilo pelo qual o belo é belo e não outra coisa. Não se trata, pois, de dizer tudo sobre o belo, mas de identificar o que, segundo nossa posição, o define enquanto tal.

A nosso ver, o que define o belo enquanto tal foi muito bem trabalhado pela tradição clássica. Grande porta-voz dessa tradição é, sem sombra de dúvida, Santo Tomás de Aquino (1225-1274). Tomaremos, pois, de empréstimo, sua definição do belo. Tomá-la-emos não porque nos apoiamos em sua autoridade, sem mais, como que invocando a célebre sentença: magister dixit; mas, antes, faremos dela uso por ser firme a nossa convicção de que ela, verdadeiramente, coloca em luz meridiana a essência do belo. A definição de Santo Tomás é breve e simples: pulchrum est id quod visum placet [1] (o belo é aquilo que agrada à visão).

Tal definição, simples como é, exige desdobramento. Podemos dizer que ela implica dois elementos constitutivos que devem ser analisados de per si. São eles: a visão ou conhecimento (visum), de um lado, e, de outro lado, o deleite, gozo ou alegria (placet).

O visum caracteriza o belo como algo que é visto ou conhecido, de tal modo que sem visão não se pode falar de beleza. Podemos perguntar-nos: como se dá tal visão? A visão simplesmente sensível, animal, seria suficiente no caso? Se assim fosse, os brutos também possuiriam a consciência do belo. Mas tal não se dá [2]. Resulta, pois, que a afirmação do belo implica, imprescindivelmente, referência à inteligência [3]. O homem, sim, por ser animal racional, possui o senso do belo. A afirmação do belo supõe, ainda que implicitamente, um juízo da consciência. Ora, o juízo só aos seres inteligentes compete. É certo, entretanto, que a beleza é acessível aos sentidos: o ouvido encanta-se por uma bela música e os olhos deleitam-se com uma bela forma. Mas a acessibilidade do belo aos sentidos só é possível porque eles estão penetrados de razão. Santo Tomás diz que os sentidos que percebem o belo são os que mais ligados estão com a potência cognitiva, como é o caso da vista e da audição; ao contrário, com relação aos demais sentidos, não usamos o conceito de belo para caracterizar seus sensíveis, pois não dizemos que os sabores e os odores são belos [4]. Em virtude da unicidade substancial, no homem, de espírito e matéria, os sentidos são perpassados pelo espírito, e o gozo que o homem experimenta pelos sentidos não se pode compreender sem referência à inteligência. O senso do belo supõe sempre a consciência, que, por sua vez, é uma categoria do espírito. É pelo espírito, realidade misteriosa, sem a qual, contudo, não compreendemos o homem como convém, que o homo sapiens sapiens distingue-se dos irracionais, os quais podem até saber, mas certamente não sabem que sabem, isto é, não têm consciência.

A visão, portanto, que constitui elemento essencial para a afirmação do belo é, em última instância, conhecimento, e por isso, referente à potência intelectual. Há, sem dúvida, o conhecimento que o homem assume pelos sentidos (a beleza sensível) e o conhecimento puramente intelectual (que se dá quando o espírito deleita-se com a contemplação da verdade de um ser, e, então, tanto maior será a deleitação quanto mais inteligível for a verdade, isto é, quanto mais clara for). Devido a nossa constituição de espírito encarnado, o nosso conhecimento sempre começa pelos objetos sensíveis, conhecimento este que desperta em nós os primeiros princípios da inteligência, a partir dos quais podemos, pela operação que Santo Tomás denominou separatio [5], alcançar o puro inteligível. Concluamos, pois, que a intuição (o ato de ver, sempre relacionado de um modo ou de outro à inteligência) é condição indispensável para que se fale de beleza.

O segundo elemento constitutivo de nossa definição, devemos analisá-lo agora: o placet diz respeito ao deleite, agrado ou alegria de que a beleza é fonte. Destarte, o belo, considerado como aquilo que agrada é, de certa forma, um bem para o conhecimento. E o bem é aquilo para o qual o apetite tende. Já ficou assentado que o belo refere-se à inteligência; contudo, sua razão formal não se confunde com a da verdade. A verdade é o objeto próprio da inteligência, já que é a conformidade da inteligência com a realidade (adaequatio intellectus ad rem). Se o verdadeiro e o belo relacionam-se com a inteligência, qual é, então, a razão de serem conceitos distintos? Na realidade, o verdadeiro e o belo se identificam, distinguindo-se apenas por uma distinção de razão. O verdadeiro resulta da adequação da inteligência com a coisa, enquanto o belo resulta do deleite proporcionado por essa adequação. Com outras palavras, à noção de verdadeiro corresponde a conformidade do intelecto com a coisa, e à noção de belo corresponde o repouso agradável decorrente do conhecimento da coisa [6]. Vê-se, portanto, que o conhecimento é condição indispensável do deleite que é constitutivo do belo. A agradabilidade, deleitação ou alegria, constitutivos do belo, podem ser descritas como um certo prazer experienciado [7]pelo contemplante, como índice de felicidade ou repouso satisfatório; no caso do homem, em virtude de sua unidade substancial de matéria e espírito, este gozo nunca é puramente intelectual, ainda que a beleza contemplada seja supra-sensível, mas é um prazer que, referente em última instância ao intelecto, envolve o homem todo em suas dimensões corporal, psicológica e espiritual. Há como que um transbordamento do deleite, atingindo o homem em todas as suas dimensões.

Diante do que analisamos, não nos poderíamos furtar de fazer menção ao bem, que, assim como a verdade, é um transcendental do ser. Dissemos que o belo é um certo bem do conhecimento. O bom é aquilo para o qual tende o apetite. Mas, onde está a diferença do bom e do belo, já que este, como afirmamos, é um certo bem para o conhecimento? Devemos dizer que enquanto pertence à noção de bom a relação com o apetite ou vontade, à noção de belo pertence, como já se viu, a relação com a potência cognitiva [8]. No bom a apreensão do apetite encontra o repouso; no belo o repouso da apreensão se dá por referência à potência cognitiva.

Temos, assim, três conceitos distintos, mas que, na realidade, são inseparáveis: o verdadeiro, o bom e o belo são transcendentais do ser, e entre eles não há senão distinção de razão. O verdadeiro indica a correspondência da inteligência com o ser; o bom é o ser para o qual tende o apetite [9] e no qual ele encontra repouso; o belo, por sua vez, é como que a coroação do verdadeiro e do bom, é a fonte de alegria decorrente do conhecimento da correspondência da inteligência com o seu objeto (o verdadeiro) e do repouso da vontade no seu objeto (o bom). A razão formal do belo diz respeito à alegria ou ao gozo; pertence ao belo que o conhecimento encontre repouso deleitável no ato do conhecimento, que aquele que repousa no objeto querido se veja arrebatado pelo gozo e pleno de amor.9]

Entre a verdade e o bem há uma correspondência que pode ser assim delineada: na verdade a inteligência encontra o seu bem enquanto que no bem a vontade encontra a sua verdade. Vê-se, pois, como o primado de prioridade lógica cabe à inteligência, uma vez que até mesmo o bem, objeto da vontade, seria absurdo se não fosse, antes, a verdade da vontade [10]. Mesmo nos seres naturais, destituídos de inteligência, e que, por isso, tendem inconscientemente para o seu bem, há a prioridade da inteligência, uma vez que essa tendência ao bem (apetite) não se dá senão em referência a uma Inteligência Superior por quem são governados. O primado de prioridade da inteligência poderia ser resumido pelo famoso postulado filosófico: o que não é conhecido não pode ser amado. O que antes não é conhecido pela inteligência não pode ser desejado pelo apetite. A verdade é o bem da inteligência, e o bem é a verdade da vontade, enquanto o belo é a coroação deleitosa de ambos, da verdade e do bem. Desse modo, os três conceitos estão intimamente relacionados; são inseparáveis do ser. Ou melhor: são aspectos do ser, aspectos estes, porém, que a palavra ser por si não diz. O ser é verdadeiro para a inteligência, bom para o apetite e, por fim, belo, porque proporciona ao que conhece o gozo do conhecimento, e ao que quer, a alegria da posse.

O belo, assim, é o ser de cuja apreensão, seja pelo conhecimento sensível (sentidos intelectuais, como a vista e a audição), seja pelo conhecimento puramente intelectual, decorre sempre e necessariamente o gozo. Quanto mais puro e sublime o conhecimento, mais intenso o gozo que dele resulta. Mas, é preciso fazer uma observação. Alguém poderia ser levado a confundir a apreensão perfeita com o caráter último do conhecimento enquanto tal. Toda vez que conhecemos um ser que ofereça à nossa inteligência um objeto cuja apreensão não deixa nada a desejar, temos, então, uma apreensão perfeita. Isso quer dizer que certas verdades se nos apresentam sob uma forma tão pura que traz ao conhecimento a rara alegria de uma apreensão pura e perfeita da verdade. Tal é o caso, por exemplo, da beleza sensível [11] e das conclusões a que chegamos a partir de dados seguros, lógica indiscutível e plena apreensão. Mas o caráter último do conhecimento não diz respeito a outra coisa senão à verdade absoluta, termo para o qual tende espontaneamente a atividade de nossa inteligência. Entretanto, a verdade absoluta, meta última do nosso conhecimento, não nos é evidente, embora possa ser evidentíssima em si mesma [12] e disso possamos ter consciência. O fato, contudo, de apreendermos só imperfeitamente a verdade absoluta não quer dizer que não possamos amá-la perfeitamente ou alegrarmo-nos com ela. Por estar acima de nossa capacidade de compreensão não deixa de ser boa e bela para nós. Ao contrário, a contemplação da verdade absoluta é causa do gáudio mais intenso que o homem pode esperar nesta vida . Isso assim se explica: o amor e o gozo não se medem pelo conhecimento perfeito que possamos ter de um objeto, embora o conhecimento seja condição necessária para o amor ou o gozo. Se não podemos apreender perfeitamente a verdade absoluta devido à deficiência de nosso intelecto, podemos contudo conhecê-la por aquilo que ela não é e amá-la. Tal conhecimento, ainda que seja negativo, não deixa de ser um conhecimento que aponta para a sublimidade do objeto contemplado e desperta na potência apetitiva o amor. É do conhecimento da sublimidade da verdade última, ainda que não possamos abarcá-la completamente pela nossa limitada inteligência, que experimentamos o amor sublime, que é capaz de guiar-nos no escuro rumo à união com a excelência do objeto, resultando disso tudo o gozo sublime. Por isso, os místicos ousam afirmar que, embora não possamos conhecer o Absoluto nesta vida senão imperfeitamente e por analogia, podemos, entretanto, amá-lo perfeitamente. 

A doutrina tomista, de base gnosiológica realista como é, assinala três condições do belo, que outra coisa não são senão as condições mesmas do ser; tais são elas: a) a integridade: não deve faltar nada do que convém ao ser; o ser deve possuir tudo o que lhe é devido; b) a proporção ou unidade: o ser é necessariamente proporcional a si mesmo; todo ser é não-contraditório, é uno; c) a claridade ou o resplendor da inteligibilidade: o ser é na medida em que é inteligível; quanto mais inteligível, mais claridade e resplendor. O belo possui, pois, uma fundamentação ontológica e, desse modo, não está entregue à manipulação subjetiva.. A nossa inteligência mesma está como que invadida pelo sentido da integridade, proporção e claridade do ser. Poderíamos chamar esse fenômeno de senso gestáltico, que nos é conatural. Tendemos sempre à ordem, à afirmação do cosmo sobre o caos.

Da reflexão exposta depreende-se que todas as coisas são belas na mesma medida em que são (existem). Não há o feio absoluto ou a fealdade em si, do mesmo modo que não há o nada absoluto. O que chamamos de fealdade outra coisa não é senão o belo carente de alguma beleza que lhe é devida. Para que se possa falar de feio, é preciso que, antes, haja o ser, que é necessariamente belo, como suporte para cuja perfeição falta algo. Com muita sabedoria, afirma Santo Agostinho: "Porque todo ser, em qualquer grau em que se encontre, é algo de bom, visto que o sumo Bem é o sumo Ser" [13]; e ainda: "a beleza (que) reina em tudo o que existe, desde o mais alto até o mais baixo" [14]. O ser é sempre bom e belo. O ser, em seu mais ínfimo grau, é superior ao nada[15]
Há, evidentemente, uma hierarquia de graus de beleza. Quanto mais algo tem de ser, mais beleza possui. Isso equivale a dizer que quanto mais íntegro, uno e claro for o ser, eo ipso mais belo será. Se pudermos, então, afirmar a existência de um ser absoluto (Ipsum Esse Subsistens), ainda que não possamos abarcá-lo totalmente com nossa limitada inteligência, afirmaremos, conseqüentemente, a existência da beleza absoluta.




[1] “Santo Tomás define o belo como sendo o que agrada ver (id quod visum placet) ou o que agrada pelo conhecimento” (Jolivet, Régis. Tratado de filosofia III. Metafísica. Rio de Janeiro: Agir, 1965, p.259).



[2] Verdade é que alguns animais parecem sensíveis à beleza; tal é o caso da serpente encantada pela flauta ou o caso de cavalos excitados pelo clarim. Essas reações não implicam inteligência, mas explicam-se ou pelo instinto ou pelo reflexo condicionado. Isso, contudo, não desvincula o belo de sua relação com a inteligência, mas mostra que a constituição natural do animal foi "pensada" por uma Inteligência.



[3] “A beleza é objeto de inteligência ou de conhecimento intuitivo, enquanto resulta de condições que não são acessíveis senão à inteligência. Essas condições são: a integridade do objeto, a proporção ou unidade na variedade, enfim, a clareza ou resplendor da inteligibilidade” (Jolivet, Régis. Curso de filosofia. 20.ed. Rio de Janeiro: Agir, 1998, p.338).



[4] “Unde et illi sensus praecipue respiciunt pulchrum, qui maxime cognoscitivi sunt, scilicet visus et auditus rationi deservientes; dicimus enim pulchra visibilia et pulchros sonos. In sensibilibus autem aliorum sensuum non utimur nomine pulchritudinis; non enim dicimus pulchros sapores aut odores” (ST, I-II, q. XXVII, a.1).



[5] O termo separatio designa o gesto metafísico da inteligência pela qual é afirmado o que é negativamente imaterial (as noções de ser, de substância, de causa... que, em si, não implicam materialidade, mas podem realizar-se na matéria.) e o que é positivamente imaterial (Ipsum Esse Subsistens, isto é, Deus, cujo ser exclui toda materialidade).



[6] Veja o que diz Santo Tomás: “ad rationem pulchri pertinet quod in eius aspectu seu cognitione quietetur apprehensio” (ST, I-II, q. XXVII, a. 1, ad 3).



[7] Pelo adjetivo experienciado entendemos o que se dá no âmbito de uma verdadeira experiência pessoal, ao passo que o experimentado seria do domínio da experiência empírica, próprio das ciências empiriológicas.



[8] “Dicendum quod pulchrum est idem bono sola ratione differens. Cum enim bonum sit quod omnia appetunt, de ratione boni est quod in eo quietetur appetitus. Sed de ratione pulchri pertinet quod in eius aspectu seu cognitione quietetur apprehensio" (ST, I-II, q. XXVII, a. 1).



[9] Todos os entes têm apetite, uma vez que todos desejam ser, isto é, tem uma propensão ou disposição natural a ser o que são (conatus essendi).



[10] A propósito escreve Paul Gilbert: "De um ponto de vista psicológico, não se pode dizer que uma de nossas faculdades tenha uma prioridade absoluta sobre a outra: a inteligência precede a vontade e vice-versa. Do ponto de vista da intenção da vontade, é verdade que não se pode querer sem saber o termo para o qual se há de tender. A inteligência precede, pois, a vontade determinando seu termo. Querer qualquer coisa não é querer. Para paralisar a vontade nada é tão eficaz como lhe apresentar escolhas totalmente indeterminadas. A inteligência determinante tem, pois, uma prioridade do ponto de vista da intenção final querida. Além do que, pondo esse fim em sua unidade própria, ela objetiva o termo ao qual a vontade quer unir-se em sua alteridade. A inteligência dirige, assim, a intenção da vontade" (Gilbert, Paul. A simplicidade do princípio. Prolegômenos à metafísica. São Paulo: Loyola, 2004, p. 36).



[11] Todo o nosso conhecimento tem origem nos sentidos, de modo que o sensível é o objeto próprio de nosso conhecimento.



[12] A Verdade absoluta, evidentíssima em si mesma, é o Absoluto, no qual se identificam inteligente em ato e inteligível em ato, atingido, de modo imperfeito e analógico, pela razão filosófica.



[13] Santo Agostinho. A verdadeira religião. In ______. A verdadeira religião. O cuidado devido aos mortos. São Paulo, Paulus, 2002, p. 58.



[14] Ibidem, p. 111.



[15] "Ora, toda obra da natureza, seja ela a última, a ínfima, é digna de elogio em comparação ao nada" (Ibidem, p.105).



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